Universidad de Sevilla. Oficina de sostenibilidad.

Jesús Palacios

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27/09/2013



Jesús Palacios

"El lobo no es el demonio"

CENTRO

Facultad de Biología

FUNCIÓN
Erasmus Prácticas en el proyecto LIFE MED-WOLF
 


Mejorar la convivencia con el lobo ibérico y “enseñarle a la gente que no es un ser demoniaco”. Con ese objetivo, Jesús Palacios, estudiante de Biología de la Universidad de Sevilla, se marchó esta primavera a Portugal. ¿Su trabajo? Monitorizar la población de lobos en tierras lusas dentro del proyecto europeo LIFE MED-WOLF.
 
 
Gracias a una beca Erasmus Prácticas concedida por la US con fondos europeos, Palacios ha participado durante cuatro meses, entre abril y julio, en uno de los proyectos de conservación del lobo ibérico más importantes del sur de Europa.
 
 
Basado en la educación ambiental, las ayudas directas a los ganaderos y la monitorización de la población de lobos, su trabajo ha consistido en “confirmar o negar la presencia de lobo mediante la búsqueda de rastros de orina y excremento, huellas muy claras o avistamiento directo”.
 
 
Tras esta primera fase, “se coloca una cámara de fototrampeo que detecta el movimiento y permite confirmar la presencia del animal en la zona”. El análisis genético de los excrementos determina la especie (si es un lobo o simplemente un perro salvaje), el sexo e incluso identificar al individuo concreto. Uniendo los puntos, como si de un juego se tratase, “se trazan itinerarios para encontrar más rastros” y finalmente se puede obtener una estima fiable y general del número de lobos presentes en el territorio.
 
 
Precisamente el análisis genético sirve para identificar los ataques al ganado que denuncian los ganaderos: “cuando hay un ataque de lobo, se dan unas indemnizaciones. En Portugal ya se está utilizando el análisis genético para determinar si el ataque ha sido de lobo o de perro salvaje”.
 
 
La base del proyecto es, en definitiva, convertir al ganadero en un aliado, y no en un enemigo, de la conservación del lobo ibérico: “para evitar ataques se le ofrece un perro y se le abonan los gastos de un año de veterinario y alimentación. Además, a los que han sufrido muchos ataques, se les ofrece un vallado eléctrico”.
 
 
Tras su vuelta  a Sevilla, a este joven biólogo le gustaría aplicar lo que ha aprendido de educación ambiental y de ecoturismo en Andalucía, “ya que hay mucho potencial”. Aunque le gustaría quedarse en su tierra, ve probable tenerse que marchar a algún otro punto de Europa, donde “también se proteja el medio ambiente con buenos proyectos” y la economía esté remontando el vuelo.