Universidad de Sevilla. Oficina de sostenibilidad.

NO ES MÁS FELIZ QUIEN MÁS TIENE

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NO ES MÁS FELIZ QUIEN MÁS TIENE

Estamos sometidos constantemente a un bombardeo de publicidad que puede alcanzar varios cientos de mensajes cada día que intentan convencernos de que consumamos y compremos determinados productos. Ya, por ejemplo en la televisión, no sólo hay multitud de anuncios entre los programas, sino que en los propios programas hay anuncios comerciales.

 

No te dejes seducir por el ingenio y la perfección técnica y estética de los mensajes publicitarios: sé severamente crítico al mismo tiempo que consciente de que te enfrentas al trabajo de profesionales conspicuos ¿necesitas realmente tal artículo para relacionarte más y mejor, y tal otro para ligar y estar a la moda? ¿crees de verdad que por adquirir determinados objetos vas a ser más feliz? Piénsatelo bien antes de rendirte ante los modelos y las actitudes de consumo con las que te bombardean ¿estás seguro de que necesitas un todo terreno para “controlar” la ciudad y para “hacer deporte” en el medio natural?

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La educación en el espíritu crítico y la concienciación social y ambiental tienen una importancia fundamental para el desarrollo de un modelo realmente sostenible. -

Compra lo que necesites en tu vida, pero no la llenes de “cosas” sólo porque los anuncios te digan que las necesitas.

... y ten siempre presente Rechazar artículos y comportamientos poco responsables con el entorno (personas, incluidas, por supuesto) y moderar tu consumo. Sé selectivo en tu elección.

¿SABÍAS QUE... cada día se abandonan miles de coches mientras no pa- ran de comprarse miles de coches nuevos? ¿Realmente necesitamos cambiar de coche a esa tasa de renovación?


... y, sorprendentemente, resulta que comprar coches no implica pre- cisamente el mismo nivel de gasto que comprar alimentos, ni un ordenador, ni un electrodoméstico. Reflexiona acerca del porqué.

“No es más feliz quien más tiene, sino el que menos necesita”

(refranero popular)

PRODUCCIÓN, CONSUMO, PUBLICIDAD Y CHOQUE DE CIVILIZACIONES

 

Muchos piensan que consumimos cosas que no necesitamos. Como respuesta a esa toma de conciencia y para evitar sus conse- cuencias económicas el sistema de producción y consumo ha creado, para implementar la maquinaria de producción, el formidable instrumento de la publicidad.

 

El verdadero “choque de civilizaciones” es el enfrentamiento entre los defensores a ultranza del derecho individual al derroche con los que anteponen el de la especie humana a la supervivencia. Los primeros temen que si se frena el consumo está en juego la continuidad de nuestra forma de vida, de nuestra cultura de alto consumo energético, creen que si algo hay intocable en nuestra civilización es el derecho a consumir. Reducción, Recuperación, Restauración, ..., ahorro, moderación, medida, ... son términos que carecen de significado fuera del ámbito de las decisiones que afectan a cada individuo en particular, criterios que no son aplicables en el área de los intereses colectivos. La obligación de los poderes públicos es garantizar el derecho a la libertad individual de gastar energía, incluso de derrocharla, aún cuando esa libertad esté enajenada por la publicidad.

 

Los defensores del derecho de la especie a la supervivencia consideran que el problema de fondo es que, si no se frena radical- mente la escalada consumista, con la consiguiente emisión de residuos de todo tipo (en especial gases invernadero), está en juego la supervivencia de la especie humana. Desde este frente se piensa que la obligación de los poderes públicos, a escala global, es garantizar ese derecho, empezando por restablecer, al menos, la ley de la oferta y la demanda en una economía de mercado ética, pluridimensional y verdaderamente libre.

 

 

REBÉLATE

 

“[...] mi abuelo se hizo “radioescucha”. Recuerdo su airada reacción cuando los locutores, en los espacios publicitarios, recomenda- ban la adquisición de cualquier producto: “Tome usted Pastillas Balda para la tos” sugería una voz persuasiva. “No me da la gana” vociferaba mi abuelo, en un arrebato de cólera, amenazando con el índice extendido al invisible propagandista”.

Lucas Piquer - `Con acuse de recibo ́

 

“Circula tanta información y está tan adulterada que, o bien no podemos asimilarla, o bien si la asimilamos nos intoxica. Las diferencias que fundaban los valores han sido abolidas: la diferencia entre bello y feo por la moda, la diferencia entre verdadero y falso por la publicidad, la diferencia entre lo bueno y lo malo por la política. La televisión y las revistas del corazón son el pasto habitual de la mayoría de nuestros conciudadanos.”

Jesús Ibánez - `Sociología de la vida cotidiana