Universidad de Sevilla. Oficina de sostenibilidad.

Kenia: Aberdare, la montaña

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Babuino en Aberdare

Babuino en Aberdare

26/04/2012



Kenia: Aberdare, la montaña

Entramos en un nuevo ecosistema, nos adentramos en los bosques de este parque donde nos fundiremos con la naturaleza

Miércoles, 4 abril

Hemos dejado Samuru atrás, y continuamos nuestro camino hacia el Parque Nacional de Aberdare. El viaje es largo, pero no por ello cansado. A medida que nos dirigimos hacia el ecuador la vegetación comienza a cambiar, nos dirigimos hacia un ecosistema de montaña.

 

dParamos en "Aberdare Country Club" para almorzar y dejamos la mayoría del equipaje guardado en la consigna. A la montaña solo podemos llevar una pequeña maleta con nosotros. Al principio no comprendemos por qué, aunque todas nuestras dudas se resuelven cuando vemos los autobuses en los que vamos a subir al refugio. 

 

Cada autobús cuenta con 24 plazas; con ocho filas, tiene dos asientos a un lado del pasillo y un solo asiento al otro. Nuestra sorpresa llega cuando descubrimos los ocho asientos extra. Estos asientos se sacan de debajo de otro asiento y se sitúa justamente en el pasillo. ¡Seguridad ante todo! 

 

Salimos del "Country Club" en los maravillosos autobuses y nos dirigimos hacia el refugio "The Ark" en medio de la montaña. Por el camino hasta la entrada del Parque Nacional todos los niños que vuelven del colegio nos saludan y piden caramelos a nuestro paso “sweets, sweets, sweets…”.

 

Entramos en el Parque Nacional sobre las 16:30h y el camino hasta el refugio será sorprendente. Nos encontramos con elefantes, más de diez búfalas con sus crías, dos hienas que buscan comida en el borde de la carretera, babuinos que se asustan a nuestro paso, águilas, jabalíes verrugosos…

 

Cuando llegamos al refugio nos quedamos sin palabras. El edificio se asoma desde el interior de la frondosidad del bosque y se extiende sobre un pequeño lago que mantienen con agua durante la época de sequía para que los animales se acerquen a beber. Además hay una pasarela que recorre el bosque en donde nos cruzamos con pájaros de todas clases y colores, los pequeños antílopes como los dik-dik, ardillas…

 

Cuando cae la noche los animales comienzan a acercarse al lago, nosotros permanecemos en silencio en la baranda a la espera de un gran elefante, o un rinoceronte… pero esta noche no se dignan a aparecer en escena.

 

Sí se acerca al lago a beber un gran búfalo macho, y varios impalas que permanecen alejados del gran herbívoro por miedo o respeto. Más adelante se acerca a la orilla una familia de cinco jabalíes que asustan a la impala. Observamos en silencio. 

 

Un poco más tarde observamos una escena bastante entretenida. Una familia de gansos desfilan desde la frondosa vegetación tranquilamente hacia el lago. A unos cincuenta metros un hambrienta hiena ha localizado a los gansos ajenos a su presencia. Están tan solo a unos diez metros del agua cuando la hiena comienza su carrera. Todos los gansos corren hacia el agua, menos el último que parece no haberse enterado de lo que pasa. A última hora consigue revolotear un poco y llegar a salvo al agua. La hiena se para en la orilla, observando a los gansos, se ha quedado con la miel en los labios.

 

Nos acostamos sumidos en la oscuridad y la tranquilidad del bosque, y al amanecer será un nuevo día. 

 

Por la mañana algunos antílopes de agua y la misma familia de jabalíes se acercan a beber al lago. Pero debemos dejar el refugio y emprender nuestro camino hacia los lagos de Nakuru y Naivasha.

Cristina Rodríguez Díaz