Universidad de Sevilla. Oficina de sostenibilidad.

Una gota de agua

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El petirrojo, sencillo y hermoso, nos observa desde la intimidad del soto

El petirrojo, sencillo y hermoso, nos observa desde la intimidad del soto

05/09/2011



Una gota de agua

Pajarito de Soto quiere contarnos hoy la historia de un valiente colibrí que no le tenía miedo al fuego

Pajarito de Soto, nuestro cándido petirrojo, se encuentra muy animado con la temporada estival y sobrevuela sin parar el Campus de Reina Mercedes. Pajarito es un ave inquieta y amante de los libros, así que, esta mañana, mientras un niño leía un cuento sentado en el césped de la Universidad, se ha acercado a él sigilosamente y se ha posado en una rama cercana.
 

Cuál ha sido su sorpresa al encontrarse a su primo, el colibrí maya, entre las coloridas páginas del cuento infantil. Nuestro Robin de los Bosques, así se le conoce en otras latitudes, ha agudizado su vista y ha descubierto esta entrañable y valerosa historia que a continuación te vamos a relatar.
 

Cuenta la leyenda que hace muchos, muchos años un gran incendio asoló las selvas tropicales de Centroamérica. El mono capuchino palidecía de terror y el mono araña huía de rama en rama con sus largas extremidades, mientras el tapir y toda su familia trotaban despavoridos lejos de las llamas.
 

El crepitar del fuego se unía al golpe sordo de las ramas cayendo contra el suelo y los graznidos aterrados de los guacamayos. Resultó entonces que, en medio de este caos, un bello pajarillo sobrevoló la selva en dirección contraria al resto de los animales. El ave, pequeñísima y de alas turquesas, batía sus alas a toda prisa y directa al corazón del fuego.
 

Un jaguar, que huía del peligro con toda la fuerza que sus patas podían proporcionarle, miró con extrañeza a ese colibrí que volaba hacia el mismísimo peligro, pero siguió corriendo despavorido. Su sorpresa fue mayúscula al ver que el pajarillo regresaba de vuelta hasta una pequeña charca, donde recogió con su pico una gotita de agua.
 

El temible felino rugió para llamar la atención del colibrí y éste, sin dejar de batir sus alas a toda velocidad, se posó sobre la nariz del jaguar. El majestuoso y fiero animal le preguntó asustado:
 

-“¿Amigo colibrí, qué haces? ¿Por qué te metes en la boca del lobo y no huyes del fuego como todos nosotros?”.

El pajarillo levantó con orgullo su pequeño pico y le respondió:
- “Estoy llevando agua de la charca hasta el fuego para apagar el terrible incendio que asola nuestra selva”.
 

La fiera, entre boquiabierta y avergonzada, le replicó:
“¡Pero eres un animal muy pequeño, jamás podrás acabar tú solo con un incendio tan grande!.

El colibrí miró directamente a los grandes ojos del jaguar y le contestó sin un atisbo de temor:
-“Sé que soy pequeño, sé que podrías comerme con sólo abrir tu boca, pero ésta es mi casa y estoy haciendo mi parte”.
 

El colibrí levantó entonces el vuelo y, entre altas llamaradas y nubes de humo gris, se internó con la gotita de agua en el pico.
 

Pajarito de Soto está conmovido desde su rama. Se ha quedado pensativo, mirando las nubes y preguntándose cómo sería el mundo si todos nos comportáramos como el valiente colibrí.