Universidad de Sevilla. Oficina de sostenibilidad.

Leandro del Moral

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Leandro del Moral en los jardines del Rectorado

Leandro del Moral en los jardines del Rectorado

22/03/2011



Leandro del Moral

“Por el agua no invades un país… para eso montas una desalinizadora”

CENTRO
Facultad de Geografía
FUNCIÓN
Director del Departamento de Geografía Humana


El agua no es sólo H2O”. Sobre esta sencilla afirmación está construida toda una filosofía: la Nueva Cultura del Agua de la que el Catedrático de Geografía Leandro del Moral es uno de sus máximos exponentes en España.

 

Del Moral aclara que el agua tiene “un gran valor” y “muchas dimensiones intangibles (ecológicas, sociales y culturales)” que explican, por ejemplo, “la conflictividad que rodea la extracción de agua de unos lugares y su transporte a territorios distantes”. El agua es un elemento clave de “la calidad de nuestro entorno y de nuestra identidad social”, subraya.

 

Leandro del Moral aclara que, desde la Nueva Cultura del Agua: “combatimos la idea de la escasez de el agua, de que las guerras del futuro sean por el agua”. Lo ejemplifica así: “Estados Unidos no invade Afganistán, Irak ni Vietnam por el agua. Lo hace por el petróleo, por cuestiones estratégicas o por los minerales”. “Un bidón de petróleo cuesta unos 80 dólares y un bidón de agua de la más cara cuesta 10 céntimos. Por tanto, no invades un país por el agua… para eso montas una desalinizadora”, ironiza Del Moral.

 

El Catedrático de Geografía recalca que el problema es “de mala gestión, de apropiación del agua en grandes cantidades para actividades productivas, empresariales, agrícolas, industriales… que no se han gestionado con el rigor adecuado y que no han prestado atención al deterioro que ocasionaban”.

 

Por eso, no duda en cargar de responsabilidad a los gobiernos de los países desarrollados: “No hay que culpabilizar a los países pobres, sino a la comunidad internacional. Hay falta de compromiso y de voluntad de aplicación: el problema no es de falta de agua ni de despilfarro, sino de voluntad política internacional”, concluye.

Juan Antonio Casaus