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Economía circular

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12/04/2017



Economía circular

Las ciudades quieren situarse a la cabeza de la implantación de una economía más sostenible

Con Sevilla como anfitrión y principal testigo, los ayuntamientos españoles dieron un paso más en su compromiso hacia la adopción de una economía responsable en sus distintos ámbitos de actuación. El acuerdo, conocido ya como la Declaración de Sevilla, se puede resumir en el ambicioso principio en el que basa sus intenciones: conseguir un cambio de paradigma en el que se pase de una economía fundamentada en el sistema “producir-usar-tirar”, a otra, circular, en el que el proceso sea “producir-usar-reutilizar-reciclar”.

 

La declaración de intenciones, que tendrá que traducirse en hechos y políticas concretas con el paso de tiempo, sitúa la sostenibilidad como principio rector en los modelos de comportamiento de las entidades municipales. Así lo reconocieron en la presentación de la declaración el Presidente de la Red Española de Ciudades por el Clima de la Federación Española de Municipios y Provincias, Juan Espadas, y el Presidente del Consejo de Municipios y Regiones de Europa (CMRE), Stefano Bonaccini. El texto fue elaborado sobre la base de los trabajos que se llevaron a cabo en la Jornada de Economía Circular que se celebró en la capital hispalense, organizada por la FEMP, el Ayuntamiento de Sevilla y Ecoembes, y que resume en once puntos las líneas de actuación a las que se comprometen las ciudades para favorecer la economía circular.

 

Según Juan Espadas, el respaldo a esta Declaración supone el compromiso local con la Declaración de París y con las exigencias contenidas en el paquete de economía circular aprobado recientemente por el Parlamento Europeo, un compromiso con el “cambio de modelo productivo”. Pero “no es solo una cuestión de regulación, tenemos que ser nosotros los que promovamos los cambios en las pautas de comportamiento, otro tipo de demandas y de consumo responsable, otro modo de gestionar y, además, quienes aprovechemos las oportunidades del nuevo modelo económico”, aseguró el también alcalde de Sevilla.

 

Los participantes afirmaron ser conscientes de la importancia de que sean los gobiernos nacionales los que se involucren en el cambio económico necesario, lo que no implica, sin embargo, que las instituciones regionales o locales rehúyan su responsabilidad a la hora de fomentar y adoptar comportamientos saludables para con el entorno.

 

A continuación presentamos los principales puntos de la declaración:


(…) “La economía circular favorece que el valor de los productos y materiales se mantenga durante un mayor tiempo; los residuos y el uso de los recursos se reduzca al mínimo, y los recursos se conserven dentro de la economía cuando un producto ha llegado al final de su vida útil, con el fin de volverlos a utilizar repetidamente y seguir creando valor.

 

En septiembre de 2015 la ciudad de París hizo un llamamiento a las “ciudades europeas en favor de una Economía Circular”, que han firmado ciudades como Ámsterdam, Bruselas; Copenhague, Lisboa, Londres, Milán y Roma.

 

Por eso hoy las ciudades reunidas en esta Jornada sobre “Economía Circular: el Compromiso de las Ciudades” nos comprometemos con nuestra firma a:

 

· Promover un modelo de desarrollo urbano sostenible, inclusivo y resiliente, aumentando la demanda de actividades socioeconómicas generadoras de bienes y servicios medioambientales, lo que se traducirá en empleo verde y empleo social de mayor calidad y valor añadido.

 

· Impulsar y apoyar el llamamiento “Ciudades por una Economía Circular” que realizó la ciudad de París en 2015.

 

· Resaltar el importante papel que tienen los Gobiernos Locales en las acciones de fomento y desarrollo de una economía circular por ser la administración más próxima y la que mejor puede prevenir los impactos ambientales, en colaboración con sus vecinos y vecinas.

 

· Incrementar nuestros esfuerzos por reducir los impactos ambientales, climáticos y sobre la salud de las personas de sus actuales modelos de desarrollo.

 

· Subrayar las consecuencias positivas que un cambio de modelo hacia una economía circular supondría en términos de emisiones de gases de efecto invernadero.

 

· Solicitar el apoyo político y económico de la Unión Europea y de sus Estados miembros para el desarrollo de políticas locales en favor de una economía circular, favoreciendo el desarrollo de estrategias nacionales y regionales e instrumentos de cooperación.

 

· Desarrollar estrategias locales en favor de la economía circular que favorezcan el vertido cero, el reciclaje (especialmente de los biorresiduos), la reducción de los desperdicios alimentarios, el fomento del ecodiseño, de la prevención de residuos, de la reutilización y el reciclaje y el fomento de la compra pública de productos verdes.

 

· Fomentar la cooperación entre administraciones y desarrollar y compartir buenas prácticas entre ciudades, en el marco de desarrollo de Estrategias Locales por una Economía Circular.

 

· Involucrar a la Comunidad Científica en la investigación y desarrollo de programas de economía circular y en el apoyo y desarrollo de las estrategias locales.

 

· Fomentar los esquemas de gobernanza multinivel del territorio y mejorar la concienciación, sensibilización y participación de nuestras vecinas y vecinos en las acciones locales de impulso de una economía circular, transformando a los consumidores en usuarios responsables y reemplazando el sentido de la propiedad del producto por el sentido del servicio prestado.


· Potenciar los partenariados público-privados para favorecer alianzas entre los distintos actores involucrados del sector público, organizaciones de la sociedad civil y el sector privado”