Universidad de Sevilla. Oficina de sostenibilidad.

La vuelta al mundo en 80 sueños

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06/11/2016



La vuelta al mundo en 80 sueños

 El onubense Luis Benítez emprende una vuelta al mundo comprometida con el entorno humano y natural de los países que visitará

En los sueños comienzan las responsabilidades. 

Así reza el afortunado título de uno de los relatos más conocidos del poeta y escritor estadounidense Delmore Schwartz (1913-1966), cuya sentencia se puede perfectamente aplicar al interesante y solidario proyecto que acaba de emprender el onubense Luis Benítez, periodista de profesión. El pasado 6 de octubre, Luis comenzó en Londres (el día 11 ya había aterrizado en Bangkok) una aventura que le llevara a diferentes partes del mundo con una misión muy específica y particular: recopilar, registrar y comunicar los sueños de las personas que se vaya encontrando en su camino por el mundo, con el fin de demostrar algo que él parece tener claro, y es que todos los seres humanos compartimos la capacidad de soñar, de desear convertir en realidad nuestros sueños, sean cuales sean las circunstancias que nos rodean. Para dar nombre a tan necesaria iniciativa ha recurrido al inmortal Jules Verne y ha decidido llamar a su proyecto La vuelta al mundo en 80 sueños.

 
 

Todo comenzó, como no podía ser de otra manera, con un sueño, en el que Luis se encontró con un personaje muy especial, un vagabundo, quien, en un momento dado, le lanzó una cuestión peliaguda, la pregunta del millón: ¿eres feliz? Al abrir los ojos, como algunas veces sucede, Luis dudó por un instante si lo que acababa de vivir era real o no. Lo que parecía claro, fuera él consciente o no, es que su vida no iba a ser igual a partir de esa noche, de ese despertar.

 
 

En ese momento se encontraba trabajando en Holanda, en el departamento de post-venta de una multinacional, donde llevaba cinco años de su joven vida. Una vez meditada la agitación provocada por el sueño del vagabundo, Luis Benítez tuvo claro que iba a intentar buscar la felicidad, y para ello trataría de unir sus dos pasiones más personales: viajar y comunicar. El hallazgo, en plena mudanza en unos de sus viajes a España, del conocido como Libro de los sueños, acabó de cerrar el círculo por el que Luis dirigirá sus pasos en los próximos años.

 
 

Después de dejar la empresa en la que trabajaba y de ahorrar todo lo posible durante esos meses, volvió a Huelva, desde donde se encuentra ultimando los preparativos de la primera etapa de su periplo, Thailandia, a donde viajará a mediados de octubre. Allí, al igual que en todos los destinos que vaya eligiendo, trabajará de voluntario, con el fin de colaborar a mejorar el entorno, y de integrarse, en la medida de lo posible, en los lugares donde resida. Está seguro de que eso le ayudará a conocer mejor a las personas a las que pedirá que le cuenten sus sueños más íntimos, porque Luis sabe que en esos sueños se esconde la lucha que les puede -nos puede- llevar a conseguir una vida, un mundo mejor.

 
 

Luis sabe, porque no es la primera vez que trabaja de voluntario (este mismo año estuvo un tiempo en la isla de Cerdeña colaborando en la recepción de inmigrantes por el Mediterráneo), que el ser humano, por muy difíciles que sean las circunstancias que le rodean, no pierde la capacidad de soñar. Y eso es lo que tratará de contar, de contarnos, a través de los diferentes canales que va a utilizar para materializar su proyecto. Por ahora tiene decidido afrontar la transmisión de su viaje mediante la escritura de un libro, que tendrá en Ébano de Richard Kapuscinsky un claro referente; la edición de un documental y la organización de exposiciones fotográficas. Todo ello, calcula, puede llevarle unos dos años, aunque no descarta, si todo va tan bien como desea, convertir su sueño en su forma de vida. Una vez terminada la estancia en Asia, donde recorrerá diversos países, su segunda etapa será Latinoamérica, tierra por la que asegura sentir fascinación. Más adelante llegará la imponente África.

 
 

Al ser preguntado por las distintas formas de viajar y de interactuar con el medio, él, que ya conoce varios rincones del mundo, no critica el turismo, consciente de la hipocresía que supondría lanzar dardos contra una actividad que en ocasiones ha practicado, pero si defiende otro concepto de viaje. Para él viajar tiene que ver más con el respeto y la comprensión del lugar visitado, o habitado, incluso con la transformación personal de viajero. Nos cuenta que esa comprensión es la que te lleva también a respetar aun más el entorno en el que te desenvuelves, “a veces incluso más que tu propia casa”, afirma rotundo. Por ahora se plantea el viaje solo, aunque se muestra abierto a compartir sus experiencias con quien, en cualquier momento, decida acompañarlo. Los medios de los que dispone para comenzar son propios, por eso espera, con el tiempo, poder contar con la ayuda de posibles colaboradores o patrocinadores externos. También se muestra abierto ante la naturaleza de esos futuros patrocinios, consciente de que cualquier apoyo o aliento será crucial para llevar todo a buen puerto. La persona o institución que quiera dirigirse a Luis Benítez con este fin, no tiene más que buscar en la red, o en las redes sociales, La vuelta al mundo en 80 sueños, o la palabra Vam8os.

 
 

Luis acaba de comenzar su viaje con la mochila cargada de ilusión y de ganas de encontrarse con lo diferente. Su capacidad de movimiento y decisión es ya una doble lección en si misma, y nos obliga a no olvidar nuestros sueños, porque en los sueños se esconden nuestras mejores luchas, nuestras primeras responsabilidades.