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Partículas radioactivas

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20/11/2015



Partículas radioactivas

El CNA analiza cómo se comportan en el ambiente partículas radioactivas procedentes de Palomares y Chernobyl

El grupo de Física Nuclear Aplicada de la Universidad de Sevilla lidera un proyecto internacional financiado por la Comisión Europea en el que están analizando cómo se comportan en el medioambiente partículas radioactivas procedentes de los accidentes ocurridos en Palomares en 1966 y Chernóbil en 1986, entre otros.

 

Los órganos reguladores europeos que deben tomar medidas ante los accidentes nucleares o emisiones radioactivas disponen de modelos predictivos precisos en el caso de que la dispersión tenga lugar de forma gaseosa o aerosol. No así en el caso de que la dispersión sea en forma de partículas debido al desconocimiento ante su comportamiento exacto en el medioambiente.

 

Algo que se pretende remediar gracias a un proyecto de investigación internacional liderado desde el Centro Nacional de Aceleradores (CNA) con el que se persigue dotar a los organismos controladores de modelos que predigan cómo se comportan estas partículas en el medioambiente para responder de forma efectiva ante accidentes nucleares y otras situaciones de contaminación por radiación.

 

Así, los científicos están analizando las denominadas partículas calientes, microesferas radioactivas que presentan una muy baja solubilidad a las que el subdirector del CNA e investigador principal de este proyecto, Rafael García-Tenorio, compara con “canicas compactas y estables que son depositadas en la superficie terrestre o acuática” y cuyo comportamiento es muy diferente a la contaminación dispersada en forma gaseosa o aerosol.

 

“Estamos estudiando elementos radioactivos en lugares contaminados por accidentes como por ejemplo el que tuvo lugar en la localidad almeriense de Palomares en 1966”, explica García-Tenorio y añade que están analizando “el comportamiento y evolución de los elementos radioactivos en el suelo o en la vegetación para comprobar su dinámica y transferencia entre compartimentos ambientales”.

 

Según indican los investigadores, la posible transferencia de elementos radioactivos por parte de estas partículas calientes a “plantas, leche o a las personas en definitiva, es mínima y muy lenta en el tiempo, no obstante necesitamos saber cuál es exactamente su comportamiento para determinar los protocolos de actuación adecuados en caso de emergencia” añade García-Tenorio. Para ello, las micropartículas radioactivas encontradas en lugares afectados por accidentes (Chernóbil, Palomares, Australia…) se están analizando en aceleradores de partículas como los del CNA, donde los resultados están siendo “muy tranquilizadores”, en palabras del investigador.