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Tóxicos en la sangre

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15/07/2015



Tóxicos en la sangre

Las tortugas bobas del Mediterráneo están más contaminadas que las del Atlántico 

La contaminación de los océanos por sustancias químicas supone una amenaza tanto para los ecosistemas marinos como para los humanos que utilizan sus recursos. Un equipo internacional de científicos, con participación española, ha analizado la presencia de estos contaminantes en la sangre de tortugas bobas –especie en peligro de extinción– procedentes del mar Adriático y Canarias. Sus resultados indican que estas últimas están menos contaminadas.

 

La tortuga boba, Caretta caretta, es la especie de quelonio más común en el Mediterráneo y en el océano Atlántico oriental. Sin embargo, este animal está incluido en la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, por sus siglas en inglés) como especie en peligro de extinción.

 

Un nuevo estudio, en el que participan investigadores de varias universidades españolas, ha estudiado los perfiles de contaminantes tóxicos persistentes (CTPs) presentes en la sangre de estas tortugas en el mar Adriático y en Canarias. El artículo se publica en la revista Science of the Total Environment.

 

“A pesar de que todas las muestras de tortugas presentaron sustancias tóxicas, las que procedían del Adriático estaban más contaminadas”, explica a Sinc María Camacho, investigadora de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y coautora del estudio.

 

Se analizaron un total de 63 contaminantes ambientales, incluidos compuestos orgánicos e inorgánicos, en un total de 65 tortugas (35 del Adriático y 30 de Canarias).


Los bifenilos policlorados (PCBs) se encontraron en concentraciones 25 veces superiores en las tortugas del Adriático. “Algunos metales tóxicos como el mercurio también se encontraron en mayor medida en estas últimas”, señala la investigadora.

 

Las tortugas muestreadas procedían de centros de recuperación y los análisis se realizaron al final de su estancia en estos centros, cuando estaban totalmente recuperadas, para evitar que algunos factores (como la malnutrición) influyeran en los análisis.

 

Según los autores, este hecho podría explicarse porque el mar Mediterráneo es más cerrado y provoca que sus aguas tengan una menor capacidad de dilución que las aguas abiertas del Atlántico.

 

Además, Camacho subraya que la cuenca del Mediterráneo y en concreto el mar Adriático, “es una zona altamente poblada e industrializada”.

 

Los CTPs analizados se caracterizan por su escasa degradación, capacidad para bioacumularse y por sus conocidos efectos carcinogénicos. Asimismo, actúan como disruptores endocrinos y metabólicos, que pueden alterar el sistema hormonal. “La presencia de estos contaminantes supone un gran factor de riesgo para la conservación de las diferentes especies marinas”, enfatizan los científicos.

Agencia Sinc

 

Por último, los investigadores han detectado la existencia de niveles considerablemente más altos de contaminantes como bifenilos policlorados (PCBs) o hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAHs), en comparación con pesticidas organoclorados en ambas poblaciones.

 

“Estas diferencias indican un predominio de fuentes de contaminación industrial frente al agrícola, aunque las tortugas bobas podrían estar expuestas a otros pesticidas que no hemos examinado en este estudio”, concluyen los autores.