Universidad de Sevilla. Oficina de sostenibilidad.

El reducto tropical andaluz

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28/06/2015



El reducto tropical andaluz

Andalucía atesora el último bosque subtropical del continente, un punto único con especies de la era terciaria

"La nación que destruye su tierra, se destruye a sí misma. Los bosques son los pulmones de nuestra tierra", decía Franklin Roosevelt, trigésimo segundo presidente de los Estados Unidos, hace ya 70 años.
Hay un lugar de Europa donde los bosques, lejos de retroceder, avanzan. Un punto de esperanza con 2,5 millones de hectáreas forestales, que atesora el último reducto de bosque subtropical de su continente y una especie de abeto única en el mundo. No es Alemania, ni Finlandia. Se trata de Andalucía, donde sus bosques se extienden por el 55% de sus 87.000 km2.


Basta abandonar la autopista Sevilla-Cádiz, e internarse en la A-381, para descubrir un tupido bosque que rompe de un vistazo con el tópico de Andalucía como tierra de sol y playa. Ante la vista del conductor se extiende el Parque Natural de Los Alcornocales que, con sus 170.000 hectáreas de extensión, atesora el mayor alcornocal del mundo.


No es raro que la bruma te sorprenda al entrar en estos parajes. En ellos podemos encontrar bosques de niebla, toda una sorpresa para aquellos que piensan que solo existen en determinadas zonas montañosas de América, Asia o África. Aquí, en la Europa meridional, reciben el nombre de canutos. Toman su nombre del árabe, significa “tubos” o “trozos de caña”, y hace referencia a bosques en galería presentes tanto en esta zona de la provincia de Cádiz como en la Sierra de Grazalema o la de Ronda.


Los canutos son un preciado vestigio de esas selvas europeas que retrocedieron ante las glaciaciones del cuaternario y encontraron su último refugio en tierras más templadas.. Cuando los hielos volvieron a retroceder, el clima seco del mediterráneo impidió que las selvas volviesen a recuperar su extensión. En los canutos, el viento, el agua y las montañas terminaron imponiendo su ley natural y protegiendo en sus estrechos valles ‘fósiles’ vivientes de la era terciaria.


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