Universidad de Sevilla. Oficina de sostenibilidad.

Mucho por reivindicar

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05/06/2015



Mucho por reivindicar

Día Mundial del Medio Ambiente, mucho que celebrar y más que reivindicar por el presente

Tribuna de opinión de Enrique Figueroa publicada en eldiario.es

 

El día 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente. Cada día del año celebramos algo, pero en muchas ocasiones cuando a algún asunto se le dedica un día en especial es porque la cuestión celebrada presenta problemas. Celebramos algo para reivindicar su cuidado y necesidad de atención.

 

El Medio Ambiente, la Naturaleza, es un caso paradigmático. Resulta esencial para el ser humano, que es quien decide celebrar algo, su evolución el planeta ha permitido un medio donde la Vida es posible de forma diversificada y donde la especie humana ha encontrado su casa, una hogar maravilloso donde vivir en equilibrio con otras especies de la Biosfera, obteniendo sus recursos del capital terrestre y disfrutando de los ciclos naturales a lo largo de su vida.Vivimos en un planeta en equilibrio entre sociedad humana y medio natural, con equidad intergeneracional e intergeneracional y respeto por lo no humanos. Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

 

Evidentemente la realidad actual no es así, no es un cuento con final feliz. Bien es cierto que hay que festejar este día porque la Tierra, a lo largo de su historia geológica y biológica, se ha sabido librar de numerosos riesgos que han permitido evolucionar hacia una Biosfera en equilibrio con el medio físico del planeta, como nos enseña la Ecología.

 

Pongamos algunos ejemplos que nos permiten apreciar que la Vida, la Biosfera, es nuestro soporte vital en conexión con los ciclos naturales planetarios. Tenemos una capa de ozono, originada por el oxígeno bilógico, que nos evita los nocivos rayos ultravioleta. El nivel de oxígeno en la atmósfera, regulado fundamentalmente por los bosques del planeta, es idóneo (21%), y el porcentaje de dióxido de carbono en la misma (385 ppm), regulado esencialmente por los bosques como sumideros naturales de carbono, genera un efecto invernadero benigno. Resulta una maravilla para los ojos y para el espíritu en el conjunto del planeta, en un marco biofílico, contemplar la grandeza de la Biosfera en el conjunto del planeta.

 

El capital natural de la Tierra nos puede dar, a los seres humanos, todo lo que necesitamos para vivir: comida, bebida, energía materiales de construcción, de una manera sostenible, justa y equitativa para el conjunto del planeta y todos sus seres vivientes. El orden que generaríamos en una buena vida, una vida sostenible, generaría algún residuo, pero el planeta lo podría absorber, y el orden seguiría hasta el final geológico de la Tierra. Pero ocurre así, y por eso reivindicamos con fuerza este día.

 

Más que celebrar las grandezas del planeta, recordemos el camino de insostenibilidad planetaria en que vivimos motivada por la forma de vida de un sector de la humanidad, que arrastra hacia el consumo y el uso pródigo de recursos a otro sector, y hunde en la más absoluta pobreza a una gran parte de los seres humanos. Es muy triste celebrar este día desde el grito de la Tierra y el grito de los pobres. Triste, pero necesario. El grito de la Tierra se oye tan poco como el grito de los pobres; y ambos constituyen un clamor.

 

El problema del medio ambiente hoy es el choque del capitalismo global con el Planeta Tierra y especialmente con la Biosfera, nuestro soporte vital. Los cambios globales en el medio ambiente implican alteraciones en los sistemas naturales, físicos, biológicos o sociales, cuyos impactos afectan al conjunto de la Tierra, pudiendo tener además impactos localizados a escalas muy diferentes. El cambio climático es un ejemplo de cambio global con consecuencias muy graves. Dos hechos singulares con respecto a los cambios globales: la rapidez con que ocurren y que una única especie, el Homo sapiens, es la causante.

 

Tenemos problemas ambientales  graves que hoy hay que recordar: cambio climático, pérdida de biodiversidad, consumo de territorio con fragmentaciones y transformaciones, el abismo entre pobres y ricos con incremento de las desigualdades, disminución de los bosques, contaminación generalizada por metales pesados, contaminación de las aguas, crecimiento desordenado de las ciudades con desarrollo de periferias injustas y pérdida de calidad de vida, incremento de riesgos por transporte globalizado de mercancías, guerras con base económica por el control de los recursos especialmente energéticos, migraciones ambientales forzadas con una población de cientos de miles de personas en riesgo, perturbación del ciclo del agua con su ausencia en muchos lugares, erosión y disminución de la fertilidad de los suelos, pérdida de soberanía alimentaria, la fractura hidráulica para extraer gas de esquistos, el secuestro geológico de dióxido de carbono, las enfermedades ambientales emergentes ni admitidas ni bien diagnosticadas y tratadas.

 

En el momento actual crece la población de forma exponencial, dentro de pocas décadas se espera que la Humanidad esté formada por 10.000 millones de personas. El planeta tiene recursos para todos y podría soportar lo residuos de esta cantidad de personas si disminuyésemos la fractura metabólica entre la especie humana y el resto de la Tierra, solo tenemos que utilizar el capital natural de forma equilibrada e inteligente bajo principios de equidad y justicia, tanto entre los pertenecientes  a la generación presente como en relación con las generaciones futuras.

 

Es muy importante que permitamos a la Tierra seguir suministrando los servicios ecosistémicos de su naturaleza y ciclos naturales. El papa Francisco nos avisa de que el desarrollo actual no es sostenible y que la economía actual mata, poniendo en peligro el bien supremo que es la Creación, en palabras del papa. Esta idea le ha llevado a que su primera Encíclica sa sobre La Ecología del Mundo , que se conocerá este mes y que pretende dar una voz de aviso sobre la situación del Medio Ambiente en el mundo hoy. Tenemos motivos para celebrar este día y también para denunciar la agresión al planeta y sus habitantes, especialmente los más desfavorecidos. Que esta denuncia lleva a la acción, y la acción al cambio, y, con ello, quizás consigamos que, algún día, este día solo celebremos el Día del Medio Ambiente, sin denuncias ni reivindicaciones, solo alegrándonos de estar en un planeta que nos permite una vida equilibrada, con un capital natural que nos suministra los bienes materiales suficientes, en una sociedad equitativa y justa de todos con todos, seres humanos y Naturaleza, con un futuro común: vivir en paz en nuestro planeta.