Ágora Sostenible: Cómo cambiar el cambio (climático)

 

Justicia Climática y acción colectiva. El segundo encuentro del ciclo de coloquios Ágora Sostenible ha tenido lugar este lunes bajo el título Una marea verde: acción colectiva por la justicia climática desde la calle y la academia. Hemos contado con Reyes Tirado, investigadora en Greenpeace y en la Universidad de Exeter, y Marta Bordons: Activista por la justicia climática, miembro de Fridays For Future Sevilla.

El objetivo ha sido hablar sobre el papel del movimiento ambientalista, sus prioridades y estrategias de lucha para concienciar sobre la importancia de preservar el planeta. En este encuentro abierto al público en general se ha debatido sobre qué estrategias podemos seguir para impulsar cambios sociales desde la movilización social y desde la universidad. 

Reyes Tirado ha arrancado hablando de la Marea Verde partiendo de una pregunta retórica: “¿Se puede afrontar con esperanza y optimismo?”. La investigadora ha expuesto qué herramientas le puede proporcionar la ciencia a la política para frenar la crisis climática. “Todos tenemos un papel, porque quizás son los momentos políticos más importantes del siglo, ya que se decide qué va a pasar con nuestro planeta”, a través de las cumbres climáticas y los cambios de las normativas estatales. “Vivimos un momento crucial para definir el futuro del planeta”, ha apuntado.

Ante evidencias como el sobrecalentamiento del planeta y la subida del nivel del mar, “necesitamos una transformación de la sociedad sin que haya un padecimiento de la sociedad”, que se encuentra en medidas como el activismo social, el urbanismo táctico… “La mayoría de las cosas empiezan con un par de personas diciendo: vamos a intentarlo”, ha concluido poniendo de ejemplo Árboles por Amor de Dios, que logró que se plantaran 20 árboles en una calle reformada de Sevilla, en la que no estaba previsto.

Por su parte, Marta Bordons, de Fridays For Future, ha destacado que ha nacido una nueva generación de activistas con valores muy diferentes (politólogos, biólogos…), ya que “se trata de una crisis que engloba muchas crisis entrelazadas y hace falta la inteligencia colectiva para afrontarla”.

Bordons ha hablado de la desobediencia civil como instrumento para enfrentarse a normativas injustas que incrementen la crisis climática y ha puesto de ejemplo una acción masiva en Madrid, con autobuses desde diferentes puntos de España y Europa, o acciones para repensar los espacios, como la ocupación de una prospección en una zona rural.

La activista también ha destacado el espacio de las universidades como “altavoces de la comunidad científica: tanto a la hora de investigar o divulgar, como de impulsar ese activismo climático. El activismo también es educación y reflexión”. “La Universidad es nuestra segunda casa y los movimientos universitarios han sido fundamentales para muchos cambios históricos. La Universidad puede contribuir a esa mejora social”, ha concluido.